El Franschhoek Wine Tram es la forma estrella de catar los Winelands, y la respuesta a la única regla de la región: nunca bebas y conduzcas. Es un bucle de sube y baja libre por el valle de Franschhoek a bordo de un tranvía clásico al aire libre y una flota de tranvías-bus de costados abiertos, que enlazan las fincas para que puedas catar, comer y moverte de bodega en bodega sin que nadie se ponga al volante.
Circula en ocho líneas codificadas por color, cada una disponible ciertos días y cada una un bucle fijo de unas ocho fincas, desde grandes nombres como Boschendal y Babylonstoren hasta pequeñas bodegas familiares. Compras un pase de día para el transporte, eliges la línea que circula en tu fecha, y el tranvía o el tranvía-bus pasa por cada parada aproximadamente cada hora. Las catas se pagan en cada finca, normalmente entre R60 y R260, así que conviene planificar en vez de ir a la deriva.
El truco está en no querer abarcar demasiado. Tres o cuatro paradas con una comida en medio dan mejor día que perseguir las ocho, y reservar línea y hora de salida te ahorra esperas, sobre todo los fines de semana y en verano. Si te alojas en Franschhoek, puedes ir andando a la terminal central y volver a la cama; desde Ciudad del Cabo, una versión empaquetada incluye el transporte de ida y vuelta y no hace falta coche. En cualquier caso, el tramo del tranvía histórico al aire libre, que circula sobre una vía restaurada entre las viñas, es la parte que todos recuerdan.