El Parque Nacional de Elefantes de Addo es el broche safari de la Garden Route, la razón para seguir conduciendo hacia el este en vez de dar la vuelta. Se encuentra en el Cabo Oriental, unos 60 km al norte de Gqeberha (Port Elizabeth), justo pasado el final del recorrido, y no tiene malaria, lo que lo convierte en uno de los parques de los Big Five más fáciles de visitar del país, niños incluidos.
Los elefantes son el reclamo, y hay muchos, unos 600 en un parque que se creó en 1931 para salvar al puñado que quedaba en la zona. Se congregan en los abrevaderos durante todo el día, a menudo en grandes manadas, y el resto de los Big Five, leones, búfalos, leopardos y rinocerontes, comparten el espeso matorral de spekboom con kudús, cebras, jabalíes verrugosos y el protegido escarabajo pelotero áptero que tiene preferencia en las carreteras.
Puedes hacerlo de dos maneras. Ir por libre es barato y flexible: paga la tasa de conservación en la puerta, unos R492 al día para un adulto internacional, y recorre los circuitos a tu ritmo, con el abrevadero iluminado del campamento principal bueno tras la puesta de sol. O coge un 4x4 abierto guiado con un ranger, que te sitúa más alto y encuentra más, en salidas de medio día o día completo desde Gqeberha y la puerta. En cualquier caso, ve temprano o tarde para pillar lo mejor del movimiento, y termina la Garden Route por todo lo alto antes de volar a casa desde Gqeberha.